
El Guelo era otro de los amigos de juegos y también pateaba la pelota, Norma. Lo veo desgarbado, dando trancos largos, cada uno de sus pasos daba la impresión que no era seguro, como si no estuviese pisando en firme, como si hubiera sufrido de algún problema físico, pero él era así, alto, no caminaba bien recto y el pelo siempre se le caía en los ojos, con mayor razón cuando se había pegado unos tragos.
Publicado por Ivan el 29 Abril 2013 - 2:33am
El Pirulo corría como liebre, Norma, es lo que más recuerdo. Aparecía como a las seis de la tarde, un rato antes de que se fuera la luz y jugábamos a la pelota o con las bolitas en plena vía pública. La calle larga, Norma, era el campo de juegos para los punitaquinos, aunque a veces íbamos a la parte trasera de la casa de don Humberto Martínez, amurallada, no podíamos precisamente entrar al patio de esa casa donde había un pique profundo, oscuro, si en otros tiempos había sido un proyecto de noria o pozo para extraer agua, hacía mucho que estaba en desuso y seco con un montón de piedras en el fondo, eso decían quienes se habían metido en el interior de esa profundidad.
Publicado por Ivan el 31 Diciembre 2012 - 1:27pm